lunes, 7 de julio de 2008

Promesas que no valen nada

"Algunos creen que para ser amigos basta con querer, como si para estar sano bastara con desear la salud"

(Aristóteles)




Cuando las mismas palabras se repiten una y otra vez. Las promesas de siempre se quiebran sin remedio. Cuando hablas y hablas y hablas y pese a ello, todo vuelve a estar como al principio. Cuando el pronombre YO es el único que se pronuncia. Cuando se tensa una y otra vez la voluntad de los que están a tu lado, como si de una cadena se tratara. Al final, se rompe. La confianza se esfuma. Todo acaba por estropearse. La amistad no puede ser unidireccional. La amistad, como la paciencia, en algún momento encuentra su límite.

Dicen que los amigos son como la sangre, cuando se está herido acuden sin que se los llame.

¿Qué hacer entonces con aquellos que se proclaman amigos pero nunca acuden a tu rescate?

1 comentario:

Carlos dijo...

Por desgracia, conozco casos como el que cuentas... [pocas canciones le vienen mejor a este asunto]

+Besos