domingo, 19 de abril de 2009

Como los adultos

    "Pero claro, nosotros que sí comprendemos la vida, podemos burlarnos de los números. A mi, por ejemplo, me hubiera gustado comenzar esta historia a la manera de los cuentos de hadas:
    "Había una vez un principito que habitaba en un planeta apenas más grande que él, que tenía necesidad de un amigo.." Para aquellos que saben lo que es la vida, esto hubiera sonado mucho más verdadero.
    No me gusta que se lea mi libro a la ligera, pues me entristezco cuando hablo de estos recuerdos. hace ya seis años que mi amigo se fue con su cordero. Si trago de describirlo aquí, lo hago con el fin de que nunca se me olvide. Es triste olvidar a un amigo y volverse como los adultos que se interesan sólo por lo números."


"Ahora ya me he consolado un poco. Bueno, quiero decir que no estoy consolado del todo."


Creo que ni siquiera hace falta ponerlo. El texto pertenece a Antoine de Saint-Exupéry.

Y es cierto, ya me he consolado un poco.

Simplemente se hizo mayor y se olvidó de los amigos. Y yo no logré interesarme por los números.

2 comentarios:

Lyra Lenguadeplata dijo...

Llevo dándole vueltas un tiempo a esta idea... Hacerse mayor no es tan malo, lo malo es dejar que cambien tus prioridades, cuando antes, lo que importaba de verdad, eran los amigos...

Yo lo voy notando... Antes no me faltaban temas de conversación con algunas personas, y ahora, cada vez que nos vemos, hay más silencios incómodos.

Y no hablemos de hacerse mayor, sin leer El Principito, esos son casos insalvables.

Un beso guapa!!

Bicho dijo...

Yap, lo de cumplir años no es lo terrible... lo que me da miedo es lo absurdo (mi cabeza en realidad ha pensado en el término estúpido) que se vuelve el hombre (por regla general), a medida que los cumple.

Yo no quiero. Creo que tengo el síndrome de Peter Pan. ^^