sábado, 9 de mayo de 2009

La indignación me corroe


Hicimos esta foto poco antes de Navidad. Siempre que paso delante de esa tienda un arrebato inconformista se apodera de mi. Es una irritación profunda, una repugnancia tremenda hacia parte del ser humano. Una desazón vandálica; el primer impulso es siempre buscar algo con lo que golpear el maldito cristal y sacar de allí a los pobres chuchos.

Luego miro a mi alrededor, indignada, maldiciendo por la condiciones insalubres en las que conviven los bichillos. La gente se aleja un poco de mi. Monto un número. Es una rabia difícil de controlar. Pero siguen ahí, mirando los escaparates, con cara de bobos y diciendo "qué monos los perritos". Me ignoran. Ignoran muchas cosas a lo largo del día. Los cachorros ahí, expuestos al sol, en sus vitrinas de cristal, con sus comederos llenos de suciedad, sin apenas ventilación, sin espacio para moverse...

Apoyo las manos en el cristal. Cuento. Uno, dos, tres... ¡cuatro! Hasta cuatro animales en la misma jaula. Indefensos. Sigo hablando en voz alta. Y nadie me escucha. Sé que nadie quiere escuchar. El hedor de las heces traspasa el escaparate. A nadie le importa. Son tan monos, mira como mueven la colita.

Quise llevarme al perro, al de la foto, digo. Me parecía una imagen tan triste. Apenas cabía de pie en ese cubículo. Tenía una herida en la pata, también la marca de una vacuna reciente. Pensé: Esa no es la solución. No puedo darle dinero a un inútil que trata así su "mercancia". No puedo comprar todos los perros de esta pocilga.

Así que hicimos esa foto. Y yo seguí maldiciendo contra media humanidad de camino a casa. Encendimos el ordenador y enviamos un correo a la Sociedad Protectora de Animales. Adjuntamos esa foto. Adjuntamos varias fotos más. Explicamos detalladamente la situación de los animales. De todos; incluidas las serpientes que estaban cuidadosamente guardadas en fiambreras. Perros, gatos, conejos, hurones...

No obtuvimos ninguna respuesta.

La tienda sigue abierta. Está en mitad de una calle muy transitada. Y sigue, por supuesto, en las mismas condiciones. Supongo que tiene sus papeles en regla, sus licencias para vender animales exóticos y tratarlos como a bestias de juguete. ¿Y ya está?

No puedo creer, que sigan parándose ante esos escaparates sin inmutarse.

Y yo no puedo parar de protestar.

5 comentarios:

Cecilia dijo...

Completamente de acuerdo. Es algo que no soporto. Denigrante, apestoso, horrible, triste...

Evita dijo...

Se entra en la tienda, se pone una hoja de reclamacion por dia que tenga perritos en el "escaparate" despues se llama a la policia se piden los papeles del perro y se les pone una denuncia, mas tarde se sacan fotos y se llama a la "protectora de animales" o asociacion NO LUCRATIVA, que defienda los derechos, de estos seres, y para terminar despues de tener tanto tanto papel, se busca una familia que le de el cariño, que ha añorado tras ese frio y denigrante cristal.

Y solo al terminar de todo esto, podrás dormir medianamente tranquila.

Pd si te sirve de consuelo, yo he llegado a comprar perros y gatos, y regalarlos para que no estuvieran encerrados y a mi amiga MJ ha conseguido cerrar varias tiendas Hobby zoo en barcelona.

Besitos, y no te preocupes, siempre siempre, habra alguien que llore la pena de un animalillo y pretenda ayudarlos.

PD (para terminar la contraseña para escribir es MALTR)

Evita dijo...

Por cierto, tambien hay otra, que la llevo con mas dedicación, en internet hay muchos foros de animales, los duendes zahories, todo perros... entra ahi, y pon el nombre de la tienda, y la situación, mala publicidad, entra en la propia web de la tienda e intenta poner opiniones, envia mails de quejas, o cosas asi... lo mejor en estos casos es ser visceral, asi no se piensa, se suelta toda la mierda en la cara de quien lo permita y te juro que te quedas tan pancha.

Cuando yo veo algo asi, hago tres cosas, saco una foto, pongo reclamación y me vengo a casa a poner de vuelta y media al hijo puta que lo ha hecho.

Sabes que los animales me pierden, y no tenemos derecho a tratarlos inferior solo porque no puedan hablar. Precisamente por ese motivo que no hablan y no nos piden nada, deveriamos ser sus protectores y tratarlos como iguales.

Anónimo dijo...

Jo, pobres chuchis... ¿Por qué las personas somos así?

Bicho dijo...

Gracias a las tres. Un besote.