lunes, 16 de marzo de 2009

Nada


"Mi amistad con Ena había seguido el curso normal de unas relaciones entre dos compañeras de clase que simpatizan extraordinariamente. Volví a recordar el encanto de mis amistades de colegio, ya olvidadas, gracias a ella. No se me ocultaban tampoco las ventajas que su preferencia por mi me reportaba. Los mismos compañeros me estimaban más. Seguramente les parecía más fácil acercarse así a mi guapa amiga."

"Hasta entonces nadie a quien yo quisiera me había demostrado tanto afecto y me sentía roída por la necesidad de darle algo más que mi compañía, por la necesidad que sienten todos los seres poco agraciados de pagar materialmente lo que para ellos es extraordinario: el interés y la simpatía."

(Nada, Carmen Laforet)


Cuando abres un libro y encuentras exactamente las palabras que necesitas, presientes que el día será intenso.

A veces la amistad es tan frágil, como una gota de agua luchando por sobrevivir en mitad de la nada. Lástima que eso siempre lo aprendemos demasiado tarde; cuando el dolor ya nos ha tocado en lo profundo.

No hay comentarios: