martes, 13 de enero de 2009

Rencores a domicilio



"... Y llega la avalancha de recuerdos,
un alud de caminos despreciados
donde aúllan los lobos de lo que pudo ser,

donde fermenta el caldo corrosivo
del que nacen los versos más llorones.

Tienes sed de otra vida,
pero ya descubriste que detrás de tus párpados,
en los mares del Sur inalcanzable,
sigues siendo el de siempre.

Sólo te queda, pues,
brindar por la salud de tus demonios,
por los lobos que aúllan en tu noche
y que siempre estarán donde tú estés,
alentando tus dudas, despreciando tus logros.

Sirviéndote en bandeja rencores contra el mundo."



(Javier Cánaves)



Tras leer "El peso de los puentes", me quedé con ganas de más. "Al fin has conseguido que odie el blues", tampoco es suficiente. Quiero más de Javier Cánaves.

3 comentarios:

berrendita dijo...

Es una maravilla. Pero los rencores, aún en verso, nunca pueden ser buenos.

Mil besos, bicha. :)

Bicho dijo...

Es mejor dejar los rencores en un par de líneas y seguir adelante, que vivir torturada con ellos, ¿no te parece?

La poesía es un buen remedio para algunas heridas.

Un besote!

Lyra Lenguadeplata dijo...

Mmmm, creo que no conocía a Javier Cánaves. Me gusta. Voy a investigarle.

Gracias por culturizarme. ;)