viernes, 16 de enero de 2009

Amenazo con aprobar


Amenazo con aprobar; o mejor dicho, amenazo con que un puñado de trepas aprueben a mi costa. Y cómo jode.

Termino este año el cole (cruzo los dedos para que sea así) y aún no he logrado comprender cómo funciona el sistema de evaluación; porque viendo como está el panorama es evidente que no aprueban (o no sacan las mejores notas al menos), ni los que más trabajan, ni los que más estudian, ni los que más saben.


Conclusiones de la velada:

1) No por mucho madrugar, el trabajo acaba antes. Siempre queda algo que hacer; un pequeño detalle en el que has metido la pata hasta el fondo.

2) Hay algo peor que unos compañeros que no quieren trabajar: unos compañeros que quieren trabajar mal (que ya es delito).

3) Si uno o varios compañeros no quieren trabajar, nunca lo reconocerán directamente, pero sabotearan tu trabajo de todas las maneras posibles.

4) Se pierde más tiempo tratando de salvar algo potable de un trabajo que en el mejor de los casos podría definirse como bochornoso, que reescribiéndolo de nuevo desde el principio.

5) Cuando has rotado por todos los grupos de prácticas y crees que ya has llegado al tope de la inutilidad, no cantes victoria: en el último trabajo siempre aparecerá un palurdo mayor.

6) En el trabajo en el que no han participado ni para contar las páginas y en el que tú te has dejado horas y horas de investigación y sueño, todo lo que esté bien les pertenece. Lo malo es culpa tuya, claro.

7) Si el mundo fuera justo, yo tendría un notable (más por el esfuerzo que por la calidad, siendo sincera) y ellos habrían sido exterminados de la faz de la tierra.

8) Me consta que siguen vivos y beneficiándose del trabajo ajeno; ergo el mundo no es justo (ni de lejos).



Disfrutad del codiciado viernes!

2 comentarios:

Sr. Calamar dijo...

Visto así... si tu evaluador tiene la cátedra... puede ser de los mayores trepas del mundo ^^. Y tus compañeros lo tomarán como referencia, como luz-guía en su devenir universitario xD

Ya sabes... acaba con ellos pero no dejes pruebas...

Besos y feliz exterminio!

Anónimo dijo...

Totalmente a favor del exterminio de "los compañeros garrapata". Esos que te chupan la sangre durante el tiempo que dura un trabajo, para luego, cargarte con el marrón, aprobar a tu costa y marcharse a por otro al que seguir chupándole los ánimos.

Yo también termino este año. Es más, me quedan dos días de clase. Y es el momento idóneo para mandar a quien haga falta a la mierda. ;)

Ya no me da tanta pena terminar la carrera...