Cuando me esfuerzo demasiado, mi trapecio se resiente. Me empeño en hacer mil cosas. Si algo llega a mi, digo: está bien, aún puedo con esto. Entonces, mi espalda empieza a quejarse. El dolor pasa de un lado a otro. La anatomía humana es como un gran circo, donde los trapecistas se balancean sin cesar con sus piruetas punzantes.
Los médicos dicen: "reposa, haz ejercicio, toma estas pastillas, haz estiramientos, toma aquellas pastillas, reposa, reposa, reposa!"
Tan simples, tan obcecados. No se dan cuenta de que estos dolores son normales... cuando te están creciendo las alas.
Los médicos dicen: "reposa, haz ejercicio, toma estas pastillas, haz estiramientos, toma aquellas pastillas, reposa, reposa, reposa!"
Tan simples, tan obcecados. No se dan cuenta de que estos dolores son normales... cuando te están creciendo las alas.
