jueves, 19 de junio de 2008

Bla, bla, bla...



"Cuando alguien habla, lo oimos; pero muchas veces no lo escuchamos. La atención es una búsqueda activa de significados, mientras que sólo oir es atención pasiva. Cuando uno escucha, dos personas están pensando, el receptor y el emisor.


Muchos de nosotros somos malos para escuchar. ¿Por qué? Porque es difícil, y a menudo es más satisfactorio estar a la ofensiva. Escuchar es a menudo más fatigante que hablar. Exige un esfuerzo intelectual. A diferencia de oír, la atención activa exige una total concentración. La persona promedio habla a una velocidad de cerca de 150 palabras por minuto, mientras que tenemos la capacidad de escuchar a una velocidad de más de 1000 palabras por minuto. Es obvio que la diferencia deja tiempo libre al cerebro, y oportunidades de distracción.

La atención activa es aumentada al desarrollar empatía por el emisor; esto es, al ponerse uno en el lugar del emisor. Ya que los emisores difieren en actitud, intereses, necesidades y esperanzas, la empatía hace más fácil de entender el contenido real del mensaje. Una persona, que escucha con empatía, se reserva el juicio sobre el contenido del mensaje y escucha con cuidado lo que está siendo dicho. La meta es mejorar la habilidad para recibir el mensaje completo de una comunicación, sin distorsionarlo con juicios ni interpretaciones prematuros."

(Robbins, S.P., Administración: Teoría y práctica)




"Los que toman decisiones y no escuchan tienen menos información para llegar a buenas decisiones"

(Keith Davis, extraído de Human Behavior at Work: Organizational Behavior)

1 comentario:

Carlos dijo...

Aaaaaaaaaaaah, jefes del mundo! escuchad estas sabias palabras!! xD

Besos!

(Tomo nota...)