martes, 4 de octubre de 2011

El amor en los tiempos del cólera

... Así se enteró de que ella no pretendía casarse con él, pero se sentía ligada a su vida por la gratitud inmensa de que la hubiera pervertido. Muchas veces se lo dijo:

- Te adoro porque me volviste puta.

Dicho de otro modo, no le faltaba razón. Florentino Ariza la había despojado de la virginidad de un matrimonio convencional, que era más perniciosa que la virginidad congénita y la abstinencia de la viudez. Le había enseñado que nada de lo que se haga en la cama es inmoral si contribuye a perpetuar el amor. Y algo que había de ser desde entonces la razón de su vida: la convenció de que uno viene al mundo con sus polvos contados, y los que no se usan por cualquier causa, propia o ajena, voluntaria o forzosa, se pierden para siempre...

(El amor en los tiempos del cólera, G.G. Márquez)


*/ Amén. Como filosofía de vida yo me apunto.

(Estoy poniéndome al día con mis lecturitas atrasadas. Laa laaa laaaa)

1 comentario:

Mai Blanes dijo...

Que bonito el párrafo que has elegido, y se puede aplicar a todo lo bueno que tiene la vida: si no lo disfrutamos, se pierde.
Un beso!