lunes, 7 de julio de 2008

Promesas que no valen nada

"Algunos creen que para ser amigos basta con querer, como si para estar sano bastara con desear la salud"

(Aristóteles)




Cuando las mismas palabras se repiten una y otra vez. Las promesas de siempre se quiebran sin remedio. Cuando hablas y hablas y hablas y pese a ello, todo vuelve a estar como al principio. Cuando el pronombre YO es el único que se pronuncia. Cuando se tensa una y otra vez la voluntad de los que están a tu lado, como si de una cadena se tratara. Al final, se rompe. La confianza se esfuma. Todo acaba por estropearse. La amistad no puede ser unidireccional. La amistad, como la paciencia, en algún momento encuentra su límite.

Dicen que los amigos son como la sangre, cuando se está herido acuden sin que se los llame.

¿Qué hacer entonces con aquellos que se proclaman amigos pero nunca acuden a tu rescate?

Testamento


Te dejo

salpicada
de canela
y versos
la frente.

Te dejo
el peso
de mil

besos

en los
párpados.
Te dejo
El humor
que nos hizo

diferentes.
Te dejo

el paseo
por El Retiro
de aquel
pecado sábado.
Te dejo

La biblioteca
entrepernada
de nuestros
placeres.
Te dejo

un cuadro
de tres
amantes
atrapados.

Te dejo
la presión
de la vida
bajo el vientre.
Te dejo

El aroma
de los cafés

con locura
edulcorados.
Te dejo
rodeada de mí

para tenerme

siempre.


(Julio Santiago)



Si alguna vez me dejas, no olvides poner todos tus recuerdos a mi nombre.

sábado, 5 de julio de 2008

Final feliz




Adoro los finales tristes. Supongo que porque se aproximan más a la realidad, pero la cuestión es esa; me encantan los finales tristes. Cuanto más sufren los protagonistas, cuantos más muertos hay o más gente se queda compuesta/o y sin novio/a o hundida en la más absoluta de las miserias, más feliz salgo yo del cine. Satisfecha diría. Qué cojones, disfruto a muerte con el sufrimiento ajeno (siempre que sea cinematográfico, claro).

Durante este periodo de convalecencia, que para mi es una tortura absoluta (que un médico me mande reposo, pastillas, reposo, pastillas, reposo y así hasta el final de mis días, es más de lo que mis nervios de bicho inquieto pueden soportar), no puedo hacer otra cosa más que cebarme, leer y ver la tele, todo aderezado con calambres espasmódicos y fiebre, que es lo que pega cuando estamos a 35ºC a la sombra (24 horas al día). El caso es que ante mi nueva situación superparasitariasufroymeaburroquetemueres, me trago todos los bodrios que pillo. Esta tarde, mientras me atiborraba de magdalenas rellenas de metamizol (o acompañadas de metamizol, ya no lo distingo), vi por accidente el final Liberad a Willy (y esto es verídico, jamás en mi vida he tenido intención de tragarme tal pestiñazo no apto para diabéticos).

Pues ahí estaba yo, con mis magdalenas, mi dolor de cuello, el aturdimiento consecuente... y esa puta orca que no logra salir de la bahía!!! La secuencia final se resume así: Niño que llora. Pescador malote con redes super resistentes con trenzado especial anti ballenato XXL. Jefe apache o sioux rezando en yo no sé que lengua ancestral. Niño que sigue llorando. Familia de niño repipi que también llora. Ballenato toca contra red. Niño que llora. Ballenato en un alarde supremo de inteligencia se deriva hacia el rompeolas. Niño que llora y corre. Niño que grita: ¡vamos Willy, salta, confío en ti, bla bla, bla! Ballenato (orca, cachalote o lo que puñetas sea el robot que hace de Willy) que salta por encima del rompeolas, en un salto limpio, espectacular. Sólo le faltó rematarlo con un doble tirabuzón o un mortal picado atrás (si este término no existe deberían inventarlo ya, porque el mortal picado atrás debe ser la releche de bonito).

I-N-C-R-E-I-B-L-E

¡Cuánta angustia por dios! ¡¡¡Porqué nadie me explicó que los finales felices podían ser tan tristes!!! Venga ya, ¿no esperaba todo el mundo que lavaran a Willy con agua caliente y se encogiera y viviera feliz por siempre en la bañerita del niñito de las mechas, con su patito de goma y su pompero de Fairy? Es que, puestos a ser empalagosos, hay que hacerlo a lo grande. Yo no estoy hecha para estas tragedias. Me retiro, a partir de ahora sólo veré películas de sangre. Ale, me voy, que echan Kill Bill (por trigésimo sexta vez)

viernes, 4 de julio de 2008

Dos poemas para un ángel




VERANO CERO
where is the summer, the unimaginable
zero summer?


Tras la lluvia de arena
una luz de cristal describe el cielo
sobre el jardín vacío.

como una hoja arrastrada
en otras palabras de otro otoño.

Otras palabras de un verano
cerrado a la esperanza.

Otras palabras que no son, ni fueron.

Otras palabras que te dicen
que todo comienza
con las ruinas



LAS AMIGAS

Hace falta que vuelvas al pasado
y de nuevo recorras esas calles
que ha empedrado el silencio.
Hace falta
que te encuentres con ellas, que recibas
sus palabras de cal,
que revivas las horas de ceniza
donde existe aquel parque
que nunca compartisteis
en las tardes fumadas a escondidas.

Hace falta
que estén cada instante contigo,
recuerdos de quien siempre vuelve solo.


(Fruela Fernández)


IMAGEN: Victoria Francés


No sé si el mensaje ha quedado claro, pero siempre estoy contigo. No son sólo los éxitos los que te unen a las personas. Es imposible que decepciones a aquellos que realmente te quieren.

Sonrisillas heladeras...

Cuando digo que amo la publicidad, es porque tengo buenas razones para ello. Es grande el anuncio (vale, sí, un poco ñoño) y además, ¿a quién no le alegra el día un buen helado?




Por cierto, la mejor heladería del mundo mundial está en Plaza Mina, en Cádiz. Quien aún no haya probado la granizada de sandía con helado de melón, no sabe lo que es la vida. Pero por favor, turistas del mundo, no vengáis, ¡NO VENGÁIS AQUÍ NUNCA!. Estoy harta de hacer cola para todo. A comer helado os vais a casa cabrones.

Tengo que decirlo antes de que esto se convierta en una masa ingente de turistas desbocados, por favor, a tomar el sol al Levante, de veraneo a la Expo o a beber cavita fresquito en Bcn... pero dejadme la playa para mi, muaaajaaajaaa! (Risa malvada, diabólica total).

No me hagan caso, los millones de pastillas que me recetan para mi cuello lisiado me tienen trastornada. Disfruten del helado (en cualquier parte del mundo).

miércoles, 2 de julio de 2008

Toda la vida



"Hay hombres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años y son muy buenos. Pero los que luchan toda la vida: esos son los imprescindibles."


(Bertolt Brecht)


Nada más que decir por ahora...

martes, 1 de julio de 2008

Al sur de la frontera...



- Quiero saber cosas sobre ti -le dije a Shimamoto-. Quiero saberlo todo. Cómo has vivido hasta ahora. Dónde está tu casa, qué haces. Si estás casada o no. Quiero conocer todos los detalles. No puedo soportar que me ocultes nada.


- Mañana -respondió-. Mañana te lo contaré todo. Hasta mañana no me preguntes nada. Déjalo por hoy. Si te lo contara ahora, ya no podrías volver atrás.


- En cualquier caso, no puedo volver atrás, Shimamoto. Y, además, puede que mañana no llegue nunca. Y si mañana no llega, yo no sabré lo que guardas en tu pecho.


- Ojalá no llegue nunca mañana. Si no llegara, tú jamas sabrías nada.

Iba a decir algo , pero me lo impidió con un beso.

- ¡Ojalá el águila calva se comiera el día de mañana!-dijo Shimamoto-. Porque sería el águila calva la que se lo comería, ¿no es verdad?


- Cierto. El águila calva come arte, pero también come mañanas.


- ¿Y el buitre?¿Qué comía el buitre?


- Cadáveres de gente anónima -dije-. Es muy distinto al águila calva.


- Entonces, el águila calva come arte y mañanas.


- Sí.


- Una combinación maravillosa.




(Haruki Murakami, Al sur de la frontera, al oeste del Sol)