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miércoles, 9 de enero de 2013

El amor de los cobardes


Hay gente que habla del amor como si lo fuera todo. Y no. El amor sin complementos es para cobardes. Hay que saber invertir la energía correcta en cada reproche. Y luego va todo lo demás; toda esa mierda romántica que aprendimos a base de mentiras.



*/ La imagen pertenece al diseñador tipográfico (?) Kris Sowersby y está extraída de esta web!

sábado, 28 de enero de 2012

Tenías razón

Tú tenías razón: nada de esto iba a salir bien. Pero creerte a la primera hubiera sido cosa de valientes.

martes, 29 de noviembre de 2011

Demasiado amor puede matar

Yo aquí, embelesado, todo amor... y tú ahí, sin enterarte, tan pava. Dan ganas de matarte, la verdad.

domingo, 13 de noviembre de 2011

Frágil

Era como un erizo o un gato panza arriba. Se revolvía, arañaba, mordía. Ella no se dejaba querer, tampoco se quería.

Si intentabas taponar su herida, huía y se dejaba caer de rodillas sobre los cristales rotos. Si le amenazabas con un tirita, se deshacía la piel a jirones.

Ella no se dejaba querer, tampoco se quería.

Tan frágil, tan dura como un diamante... y siempre negándose a brillar.

viernes, 8 de julio de 2011

Vete de mi

Se lo voy diciendo a todo el mundo, que ojalá te largues de una puta vez, que te pires, que me olvides, que no quiero saber nada más de ti, que te vayas para siempre.

Pruebo a repetirlo una y otra vez, con furia, a ver si así yo también me lo creo; porque cuando te miro sólo pienso en que es mejor que te quedes para seguir haciéndome la vida imposible.

miércoles, 22 de junio de 2011

La espera

Siempre, siempre lo peor es la espera. Ese tiempo laxo e insípido en el que te reconstruyo una y otra vez de memoria. Y una y otra vez, sigues siendo tú, a pesar de mis transformaciones.

Luego vuelves, más flaca, más callada, con tus ojos salvajes y tu boca salada. Y da igual lo que haya invertido en reconstruirte, porque cuando vuelves, tú siempre eres mejor de lo que imaginaba.

martes, 21 de junio de 2011

Mensajes

Te releo una vez más, nervioso. Compulsivamente. Y me siento de nuevo torpe, adolescente.

Esparzo las letras por la pantalla. Las desmenuzo, les doy forma. Quiero leer algo que no está escrito ahí. Quiero que tus palabras me digan eso que no estás dispuesta a pronunciar. Todo eso que yo no necesito oír.

Pero las letras bailan, titilan en mitad de la oscuridad, se desvisten y sin embargo, no llegan a transformarse en aquello que espero. Las palabras exactas. La fórmula mágica, como la CocaCola; un secreto que sólo conocen un par de afortunados en el mundo.

martes, 24 de mayo de 2011

Y eso es lo peor

Tú no lo sabes. Es probable que nunca lo sepas; y eso es lo peor.

Pero todo lo que necesitas es quedarte en mi cama, sudorosa y despeinada, mientras el humo de mi cigarrillo dibuja círculos en el techo y tu respiración se desgarra como en una canción de Extremoduro. Con los ojos encendidos de tanto chocar con lo inesperado.

martes, 3 de mayo de 2011

Bipolar

Sé que no lo vas a entender, pero a pesar de todos mis esfuerzos sigo vagueando por los extremos sin remedio.

Quiero pararme en seco y me siento estático y perdido, pero no dejo de correr hacia adelante.

Sonrío y soy amable con los conocidos; aunque me sienta tosco y en mi cabeza la blasfemia se prodigue en todos los idiomas.

Hablo y hablo sin parar y no digo nada.

Compuesto por todas mis contradicciones que se maldicen a la vez y en dolby surround. Absurdo y realista. Como quererte con este odio.

viernes, 8 de abril de 2011

jueves, 7 de abril de 2011

Las reglas

Creo que el problema radica en que no manejamos las mismas reglas.

Ahora es tu turno, ahora debes perseguirme. Es tan sencillo...

Yo te he buscado. He llegado hasta la puerta de tu casa.

Ahora tú debes abrirme la puerta, sin necesidad de que yo toque el timbre.

Flechazo

Viéndote allí sentada en mitad del salón abarrotado de desconocidos, envuelta en tu distraída conversación, tuve la certeza de que si en ese mismo instante te hubiera dicho "¿nos vamos?", tú habrías respondido "sí"; y habría sido para siempre.

martes, 5 de abril de 2011

Deseo #1

Recorrerte por esta ciudad, como si nunca nos hubiésemos dicho adiós.

Tu cara

Apenas puedo recordar tu cara.

Si cierro los ojos y me concentro intuyo tu pelo negro, el lunar de la mejilla... pero tu rostro se desdibuja rápidamente. Se diluye, como si alguien hubiese arrojado una piedra al estanque de mi memoria. Y aún aprieto más fuerte mis ojos, tratando de retenerte, como si pudiera fotografiar el instante exacto en que nos encontramos y detenerlo, abrazarlo.

Ya ves, es sencillo. Hasta mi memoria me guarda rencor por haberte dejado escapar.

miércoles, 16 de febrero de 2011

Incapaz

Lo estoy intentando, pero no puedo.

Lo asumo. Ahora soy incapaz de utilizar las palabras hermosas. Ya no sé cómo se envolvían los sentimientos y se entregaban libremente, como un regalo que llegase a mis manos de casualidad.

Quiero corresponder a aquellos que me acarician y sólo puedo darles el tacto de una lija.

jueves, 3 de febrero de 2011

Evitación

Me estoy dejando media vida en evitarte.

La tentación se pone siempre tus ojos para mirarme; y yo sé que si estás delante, me dejaría hacer del mundo una montaña de escombros.

Por eso si te veo, voy a salir corriendo. Has superado con creces todos mis pecados.

miércoles, 2 de febrero de 2011

Pompas

Sé que va a llegar el día en que no pueda controlarme y tú te des cuenta de cuál es la verdad. Sé que va a llegar ese momento en que puedas leer en mi como si mi mente fuese el escaparate de una floristería.

De repente perderé la solemnidad y las ganas de comportarme como un hombre y saldré a estamparnos contra la verdad y te van a temblar las rodillas de puro miedo.

Pronto llegará el día en que descubras el efecto que tienes en mi. Cómo me hincho y me elevo cuando sonríes.

Pronto llegará el día en que revientes mi corazón como una pompa de jabón.

martes, 25 de enero de 2011

Lunes maldito

De entre todos los posibles remedios contra un maldito lunes, tenías que ser precisamente (con tu sonrisa de portada de revista) quien apareciera a media tarde ante mi puerta. Demostrando una vez más que, cuando lo crees imposible, las cosas aún pueden empeorar.

(Y así fue como le prendí fuego a la mecha que hará saltar por los aires mi estúpida semana).

viernes, 21 de enero de 2011

Memoria

Aún recuerdo aquella vez en que me miraste con curiosidad.
Habías pataleado sobre tu inocencia en mitad de un callejón mientras el levante nos obligaba a batirnos en retirada.

Tu avidez fue como un pequeño roce, como el escalofrío de sentir un aliento en la nuca.

Aquella vez en que me miraste
como si tuviésemos alguna oportunidad
y yo te creí
y mis sueños no temblaban de miedo.

Aún recuerdo aquella vez y me estremezco.