Demasiados hospitales.
Muy pocos aeropuertos.
Habrá que demoler. Construir algo nuevo.
- Estoy aquí -dijo Bran-, pero estoy roto. ¿Podrías...? ¿Podrías curarme...? Quiero decir, ¿podrías curarme las piernas?- No -dijo el hombre pálido-. Eso está fuera de mi alcance.«Ha sido un viaje.» Los ojos de Bran se llenaron de lágrimas. La estancia resonaba con el ruido del río negro.- Nunca volverás a andar, Bran -dictaminaron los labios pálidos- Pero volarás.
(Danza de dragones, G.R.R. Martin)
Noveno descubrimiento: Junta los labios y sopla
No soples tan sólo en los cumpleaños.Sopla y pide, sopla y pide.(La madre de mi amigo Antonio,pelón que nos dejó a los trece años soplando).
Quizá durante mi estancia en el hospital me pusieron mil inyecciones, no miento. Tengo venas enquistadas, venas secas, venas ocultas. Me encanta cuando una vena decide bajar a las catacumbas del organismo, lejos de la piel, lejos de los pinchazos. ¡Qué inteligentes son las venas!Siempre que me han pinchado he soplado, tanto cuando notaba dolor, como cuando dejé de notarlo. Soplar hace que todo sea mejor; me gusta pensar que hay algo mágico en soplar.Recuerdo que la madre de Antonio, un peloncete muy divertido que siempre me hacía reír, nos contaba que debíamos soplar y pedir deseos. Nos contaba que la gente sólo sopla para pedir deseos en los cumpleaños, porque piensa que los cumpleaños tienen poder, pero lo que no saben es que el poder lo tiene el soplo. Me encantaba la madre de Antonio, siempre nos contaba historias fabulosas, llenas de ejemplos. Nos explicaba, entre muchas más cosas, el poder del soplo.Nos hablaba de las madres que soplaban las heridas de sus hijos que se habían caído de la bicicleta, de rasguños que se curaban con soplidos y un poco de agua oxigenada. El superpoder del soplo.Yo me creí aquello a pies juntillas. Siempre que me ponían una inyección yo pedía un deseo; nunca me olvidaba. Soplaba, pensaba un deseo y notaba una inyección. Automáticamente sonreía. Qué suerte poder pedir tantos deseos. Me sentía un privilegiado. Además, he de decir que se han cumplido muchos.Ya en mi vida normal, no he dejado de soplar. Soplo dos o tres veces a la semana, sin razón aparente, cuando lo necesito. Como decía la madre de Antonio, los soplidos se acumulan en nuestro interior y hay que sacarlos, hay que extraerlos.Así que no temas y sopla como mínimo una vez por semana, eso sí, siempre tienes que pedir un deseo.A veces pienso que se me han cumplido tantos deseos porque soplé mucho en el hospital.Creo que, sin saberlo, el organismo nos ha dado un arma contra la mala suerte; el problema es que la cotidianidad de ese superpoder ha hecho que no la percibamos.Recuerda:1. Se pone la boca en forma de O.2. Se piensa un deseo, pero piensa que quizá se cumplirá. Los deseos deben ser deseados, no vale cualquier cosa.3. Y sopla. Saca aire, aire tuyo. Y recuerda: cuanto mayor es el deseo mayor ha de ser el soplido. Lo ideal es que soples hasta que no quede nada dentro. Quédate sin soplido.
(El mundo amarillo, Albert Espinosa)
Two roads diverged in a yellow wood,And sorry I could not travel bothAnd be one traveler, long I stoodAnd looked down one as far as I couldTo where it bent in the undergrowth;Then took the other, as just as fair,And having perhaps the better claim,Because it was grassy and wanted wear;Though as for that the passing thereHad worn them really about the same,And both that morning equally layIn leaves no step had trodden black.Oh, I kept the first for another day!Yet knowing how way leads on to way,I doubted if I should ever come back.I shall be telling this with a sighSomewhere ages and ages hence:Two roads diverged in a wood, and I--I took the one less traveled by,And that has made all the difference.
- Me gustaría participar en una carrera alguna vez... una carrera pequeñita, ¿me ayudarías a entrenar?
- ¿Una carrera de cuántos kilómetros?
- No sé... pocos... tal vez ¿5?
- ¿Cuántos kilómetros estás corriendo ahora?
- Uuummm... no sé... ¿2?, ¿3? No tengo ni idea...
- Para hacer 5 kilómetros en una carrera debes correr al menos 10 kilómetros todos los días....
- Vale, está bien. Empecemos por 2... Llegaremos a los 10, sólo es cuestión de seguir añadiendo unos cuántos metros más cada día...
*/ De todas las lecciones que aprendí, herirte fue la más difícil. Siempre preferí ser mi propio verdugo antes que una piedra en tu zapato.Alguna vez he hablado aquí de remordimientos. De lo poco que se llevan en los últimos tiempos, si es que alguna vez se llevaron. De la facilidad con que nos fabricamos, en el acto, excusas útiles para ignorarlos. El estado del bienestar incluye eso, imagino. El bienestar personal a toda costa. El no sentirse responsable, o culpable, de nada. Pero no siempre es así. A veces, el daño infligido a otros sigue presente en nuestra memoria y nos acompaña hasta el final, obligándonos a mirarlo cara a cara. No sé ustedes, pero en mi archivo personal tengo algunos remordimientos, o estragos que tienen mucho que ver con ellos. Fueron muchos años pisando caminos raros y cristales rotos. Y ninguna supervivencia es impune, claro.
(Arturo Pérez Reverte, El marino que lloraba)
Quien con monstruos lucha cuide de convertirse a su vez en monstruo. Cuando miras largo tiempo a un abismo, el abismo también mira dentro de ti.Friedrich Nietzsche
Nunca atribuyas a la maldad
lo que puede ser explicado por la estupidez