lunes, 6 de julio de 2009

Bidzilla

Cuando Bicho tiene un mal día se transforma en Bidzilla, que se parece bastante a esto:



MuUuuUJAaAJAAA. Soy terrorífica.

El vídeo se ve fatal, ¿que no?

Tonight, tonight

Tarde o temprano tengo que volver a esta canción; pero sobre todo vuelvo al vídeo. Es como una herencia, un tesoro que, de vez en cuando, desvela su escondite.


Believe, believe in me, believe
Believe that life can change
That you're not stuck in vain
We're not the same, we're different tonight
Tonight, so bright
Tonight.

We'll crucify the insincere tonight
We'll make things right, we'll feel it all tonight

We'll find a way to offer up the night tonight
The indescribable moments of your life tonight
The impossible is possible tonight
Believe in me as I believe in you, tonight

Juego de niños


Vamos a hacer como si no hubiera pasado nada. Porque los adultos, solucionamos así nuestros conflictos. Dejamos correr el tiempo y confiamos en la mala memoria del otro. Y así todo se arregla.

Últimamente se reparten muchas lecciones a mi alrededor; pero yo sigo empeñada en no aprender.

Envidio los tiempos en los que las normas estaban claras y era necesario cumplirlas para seguir jugando. Cuando éramos niños y las trampas no formaban parte de la historia. Cuando sabías que para ser perdonado tenías que decir lo siento; y el universo no dependía del orgullo ni las apariencias. Envidio ese tiempo en que valía más una palabra, que vivir castigado en un rincón, esperando que el mundo volviera a su sitio.

domingo, 5 de julio de 2009

Cultura

Aquí, en España, vivimos la cultura de la subvención y eso es imposible de combatir.

(Joan Margarit)


Mi aproximación más cercana era que en España nos gusta vivir del cuento; pero sin duda, la definición de Margarit es más acertada.

Conil Fashion Week


It's gramour time!

Oh nena, que fuertecito todo. Una pequeña incursión por los cotarros más selectos de la movida conileña y ya tengo los ojos criando malvas. Y es que el mal gusto debería estar penado por ley, o tener su propio apartado en la recaudación de impuestos; y así España sería un país mejor.

Las divinas, con esos taconazos de corcho de 20 centímetros, esos lomos ibéricos embutidos en minivestidos, esas lordas luchando por escapar de los pantalones hipermegaceñidos, los escotes en contradicción con todas las leyes de la gravedad. Unos estampaditos que lastiman la retina, como diseñados por un daltónico con mala leche. Sombrerito de vaquero y gafas de sol, complemento indispensable, te lo juro Piluca, que no salgo sin mis Rayban (aunque sea de noche). Son como el doble de Paulina Rubio: el doble de maquilladas, el doble de desproporcionadas, el doble de horteras, el doble de tocadas y retocadas, teñidas y reteñidas.

Y ellos con sus camisetas estrechas marcando musculito, tripa/loquesea y sus collares de semillas de guaraná, en una atrevida y nada deseable combinación de look kani-hippie. Todo así, como te lo cuento, Cuca. El bronceado, a juego, que oscila entre: cigala al vapor (quemaduras de grado 3: es mi primer día de playa y tengo que aprovecharlo), bermellón tostado (ayer me quemé, pero hoy quiero más) y churrasco absoluto (el dinero de la protección solar me lo gasté en litronas).

¡Qué desfile!

El maquillaje, la gomina, los pendientes, la colonia... todo medido bajo la sabia filosofía del "es mejor que sobre, que no que falte".

Y es que aquí, hace tiempo que rebasamos la barrera del glamour. Lo nuestro es más bien una cuestión de gramour, como una elegancia espesita. El buen gusto con tropezones.

viernes, 3 de julio de 2009

Conclusiones

- ¿Has pensado en volver a llamarle?
- ¿Para qué? A estas alturas... ya no sabría qué decirle.
Las palabras, como un buen ungüento, poseen un periodo preciso de aplicación; después del cual, sus efectos se encuentran mermados. A veces llegan tan tarde que ya no sirven para nada. Otras, se abusa tanto de ellas, que pierden su poder.

Se hace triste pensar, que al final, llega un momento en que las palabras no nos conducen a ningún sitio; y somos tan conscientes de ello, que tememos incluso pronunciarlas.

Onomástica


El santo del día: San Ibuprofeno.

El patrón de los currantes con dolor de cabeza. Olé.

Y a sobrevivir otro día.